¿Sabes lo que es un flashback?

¿Sabes lo que es un flashback?

miércoles, 6 de abril de 2011

"YO LE TEMO..."

   Hablar sobre "Quien teme a Virginia Wolf" y más a estas horas de la madrugada, es muy delicado. Porque no es una película cualquiera, sino que es la vida misma. Toca las fibras más íntimas del ser humano, aquello a lo que más se agarra.
   La historia que escribió Edward Albee bajo el pretesto de un matrimonio que se pasa toda la obra tirandose los trastos y reprochandose cosas, no es más que el pretexto para hacer una de las reflexiones mas importantes e inquietantes jamás hechas en el cine. Fue Mike Nicols quien dirigió la película, contando con la gran Liz Taylor quien bordó su papel y por el que mereció el Oscar y su marido tambien en la vida real Richard Burton.

   Son un matrimonio que ya no se soportan, se humillan el uno al otro. De repente oímos que hablan de un hijo, él le dice a ella que el hijo a muerto, que ya se acabó todo. Ella le dice que no, que por favor no haga eso, que no mate al hijo. Solo es al final cuando nos damos cuenta que "el hijo" fue un pacto, un motivo, una parodia que ellos se inventaron para sacar a flote su matrimonio. Si vivían y se amaban como si tuviesen un hijo, quizá se podría salvar algo, las cosas cambiarían, tendrían un motivo... Pero esa noche la discusión fue demasiado lejos, él ya no aguntaba más. "Nuestro hijo a muerto..." Se acabó el motivo... solo estamos tu y yo, sin excusas, sin pretextos...
   Esta es la historia superficial. Pero lo que realmente quería transmitir Abee con su obra es que nosotros en la vida también actuamos así. Necesitamos inventarno "un hijo" para sobrevivir, necesitamos crear una parodia para aguantar. Porque todos le tienen miedo a la ineludible verdad; que no existe ningún "hijo", que todo es como es y no hay nada más. Ante la dureza de ese matrimonio se inventan "un hijo" y ante la dureza de la vida nos inventamos mil cosas para sobrevivir, le queremos dar a toda costa un sentido a esa dureza, porque queremos evitar la verdad; que no existe tal sentido; es un invento nuestro.
   Al final, cuando ella ha hecho este descubrimiento, y su marido vuelve a tatarear aquella cancioncilla con la que habían estado riendose toda la velada; "Quien teme a Virginia Wolf, Virginia Wolf", (metáfora de ¿quien teme a la vida así, tal cual es, sin sentido, con su dureza?)... Ella contesta; Yo George, yo le temo...  Y mañana es domingo, todo el día... Metáfora de que la vida sigue, y ahora ya no tienes tu motivo, tu sentido, tu teatro... Ahora hay que seguir viviendo pero a la interperie, sin nada... sin ese "hijo" inventado para sobrevivir...
   La película se cierra con ellos dos abrazados, con una impresionante música de Alex North, y con una sensación de tristeza.
    El ser humano le tiene miedo a esa verdad, por ello recurre a inventar, a imaginar cosas, a crear un sentido para sobrevivir, y eso esta muy bien, pero llega un momento en que hay que reconocer que eso que has inventado, que eso que has imaginado, o que ese sentido que te han dado de generación en generación para sobrevivir... no es real, no existe... Y ahora... ¿Quien teme a Virginia Wolf?







  

miércoles, 23 de marzo de 2011

SIEMPRE SERÁS ETERNA...

   Te has ido Liz... No hace ni un mes te felicitaba por tu cumpleaños, y te deseabamos toda la mejoría del mundo. Y las últimas noticias fueron que ibas mejorandote y que pudiste ver la gala de los Oscars desde el hospital, incluso que acertaste con la que iba a ser la ganadora... Y de repente hoy, te has ido...

   Te has ido dejando a una multitud de amantes del cine desolados, porque no ha muerto una actriz cualquiera. Ha muerto Elizabeth Taylor, la estrella, la última estrella con vida del Hollywood dorado, de cuando el cine era Cine. Tú, Liz, cierras una era, la mejor y más grande del cine.
   Las palabras de tu hijo cuando dio la noticia fueron muy acertadas; sabemos que el mundo es un lugar mejor porque mi madre vivió en el...y su legado y su espíritu nunca desaparecerá...
   Te has ido con los deberes hechos, has sido una mujer que has vivido la vida en plenitud, que has amado sin límites, que has sido una amiga de verdad para muchos que se sentían solos y perdidos; James Dean, Montgomery Clift, Rock Hudson, Michael Jackson... Jamás en la vida te ha importado el "qué dirán", sino que siempre hiciste lo que tenías que hacer. Fuiste un testimonio en la enfermedad, una vez dijiste que soy una superviviente, un ejemplo en vida de lo que se puede sufrir y de lo que se sobrevive. Mi cuerpo es un verdadero desastre. Quizá esas experiencias te dieron la fuerza para fundar una institución de ayuda a combatir el sida. Tu familia a dicho, que no envíen flores, ni coronas, sino que ese dinero lo envíen a tu fundación, esa que tanto bien ha hecho y sigue haciendo. Has sido una mujer luchadora hasta el final.
   Te has ido, tú, la actriz más guapa que jamás he visto en una pantalla, incluso a tus 75 años seguías conservando esa mirada, esos ojos color violeta tan atractivos... Cuando te vi en "Un lugar en el sol" me enamoré de ti. Eras una chiquilla de 18 años, y... no podías estar más guapa. He visto "La gata sobre el tejado de Zinc", no se no cuantas veces, y en la escena en la que llegas a la habitación donde esta Newman y te cambias las medias, no se puede apartar la vista, no se puede ser más atractiva.

   Te has ido sin avisar, contigo se van siete decadas del mejor cine. Contigo se va la actriz más guapa, y la última estrella. Siempre se dice que ahora serás un mito, una leyenda, que serás eterna... pero Liz, tu ya lo ereas. Eras una leyenda viva, un mito... Y aunque me emocioné cuando vi la noticia de tu marcha, ya no lo hare más, porque tú, Liz, siempre serás eterna, y estarás viva en cada una de tus películas. Por eso, un actor nunca muere, vive en sus películas... Y cada vez que vea una de tus películas, podré comprobar que el legado que nos has regalado, es eterno... como tú. 
   Ojalá hayas encontrado esa felicidad que tanto buscaste... Te quiero Liz... Hasta siempre.










lunes, 21 de marzo de 2011

EL RITO...

   Estamos ante una interesante película que atrapa de principio a fin y que recupera la atmosfera terrorifica propia de este género.
   ¿Lo mejor de esta película? Anthony Hopkins. Esta soberbio, impresionante, deslumbrante... No se puede olvidar esa escena de sus primeros indicios de posesión, perdido, ausente, y se le acerca una inocente niña a pedirle que le bendiga su muñeca  y le da un tremendo bofetón a la niña... Y ese rostro de extraviado.Impresionante.
   La historia con la que arranca también tiene mucho gancho. Pero lo peor de la película es su exesivo apego a El exorcista. No se despega en ningún momento de sus referencias, más aún, las copia; en El exorcista hay un cura joven y un cura viejo exprimentado, aquí también. En El exorcista el cura jóven tiene dudas de fe y se le ha muerto un familiar muy querido, su madre. Aquí también, pero en lugar de la madre, el padre. En el exorcista el demonio se lo echará en cara, aquí también. En el exorcista el cura viejo acaba afectado por el demonio de forma radical, en esta también.
   Y por no hablar de los ataques verbales de la posesa italiana, que recuerdan demasiado a los de Regan. Como también las tacticas demoniacas son identicas a las dichas por El exorcista; conoce la Biblia, ataca los sentimientos de los curas con referencia a sus familiares cercanos fallecidos, conoce los fallos y pecados...
   El rito es una buena película entretenida y con muy buenas interpretaciones, pero no aporta nada en lo referente al tema que ya no dijera El exorcista. Friedkin y Blatty lo dijeron todo.
   Resulta también muy gracioso y paradojico que en esta película es el demonio quien ayuda a Michael a recuperar la fe en Dios, algo mas propio de un ángel que de un demonio. Actitud que se carga la lógica maligna que con referencia al deminio ha desarrollado la mitologia cristiana.
   Pero vale la pena ver esta película, aunque sea por Hopkins, por asustarte un poco, por ver Italia... Aunque mientras la ves es imposible no acordarte en todo momento de la gran obra maestra; El exorcista.
  



jueves, 17 de marzo de 2011

NO ME PIDAS QUE TE BESE... PORQUE TE BESARÉ

   Estamos ante una película de Albert Espinosa, que cuando acabas de verla, no te deja igual. Una película de detalles, de aprendizaje, de saber valorar la vida cuando ya casi la dabas por perdida.
   Es la historia de un jóven que justo antes de casarse, se da cuenta que ya no quiere a su novia, y para retrasar la decisión final del compromiso se apunta a un curso de guitarra para gente especial. Logra colarse en el curso porque según él también es especial; si, porque no se distinguir los sabores...
   Es la historia de una busqueda, la de sí mismo, la de lo que realmente se quiere  y a quien se quiere en la vida... Albert, el protagonista lo descubrirá en ese grupo de discapacitados. Ellos serán quienes le enseñen a recuperar algo que él tenía de níño, pero que ya había olvidado; la ilusión. Es que todo el mundo tiene una ilusión: un amigo mio soñaba con enrrollarse con una tía que oliese a nivea, otro colega soñaba con tener tres pollas, raro eh. Yo soñaba con algo más sencillo, tocar la guitarra, ¿simple verdad? Los sueños provienen de traumas, y cuando desaparece el trauma, de alguna manera puedes comenzar a crecer.
   Es la historia de la amistad. Esa auténtica amistad que se encuntra cuando no se busca, y en las personas de las que menos esperaríamos una amistad; el colega pesado que solo hablaba de fundar el club de las pajas, pero que sin embargo siempre estaba ahí para escuchar, siempre que lo llamaras:  Tan solo una persona podía hacerme olvidar aquello; David, siempre David, creo que era lo bueno que tenía, que siempre venía, aunque casi nunca me entendía. O la chica deficiente que creía se había enamorado de él, pero no, sino que tan solo trataba aconsejarle para que descubriera si realmente quería a su novia; cierra los ojos y dicelo.
   Es la historia de personas que dan sentido a nuestras vidas. Es el caso del profesor de guitarra para los deficientes; Sabes, mi padre se paso toda su vida dandoles clase, y decía que ellos le daban sentido a su vida... Decía que lo que tendría que ser una discapacidad grave era el no saber querer... Es la historia de esas personas que te dan mucho más de lo que tu les das a ellas, que agradecen cualquier gesto, cualquier detalle... Son personas que saben querer, que estan libres de la gran discapacidad que tiene la gran mayoría de la humanidad.
   Es la historia del jóven que buscaba una razón... ¿Quiero o no quiero a mi novia con la que me voy a casar dentro de una semana? Quería amarla de verdad, no solo porque toca, porque se acerca la boda... Necesitaba reformular su vida, encontrar sus razones... recuperar la ilusión...
   No les voy a reventar el final diciendoles que decidió al final, si quería o no a su novia, si se casan o no... eso tendrán que descubrirlo...

  

lunes, 14 de marzo de 2011

LOS CRIMENES DE OXFORD

   Estamos ante una película apasionante, que te atrapa de principio a fin a pesar de tener sus momentos de decaida. Pero la apuesta arriesgada de Alex de la Iglesia por hacer un film de intriga inteligente de la mano de uno de mis filósofos preferidos; Wittgenstein, fue lo que hizo que me gustara tanto.
   Sin embargo la crítica no fue muy alagueña con esta película por considerarla muy artificial. De primera entrada hay que destacar el elaborado guión y las sobrebias interpretaciones de John Hurt y de Elijah Wood, como el maestro y el discípulo. La cara final del discipulo cuando descubre toda la verdad no tiene desperdicio.

   Pero si por algo me fascino la película fue por los tintes filosóficos que de ella se desprenden, las enseñazas de Wittgenstein que emanan durante toda la película. El gran filósofo que puso los límites a nuestro pensamiento. Durante toda su vida quiso responder a la cuestión sobre si ¿podemos conocer la verdad?
   Todos los grandes pensadores han buscado una sola certeza, algo que nadie pudiera negar.. Para intentar encontrar eso Wittgenstein usó la lógica matemática. Necesitaba un lenguaje inmutable, libre de las pasiones de los hombres.  Avanzó lentamente ecuación trás ecuación hasta llegar a una aterradora conclusión; no existe ninguna verdad fuera del mundo de las matemáticas. No hay forma de encontrar ni una sola certeza absoluta, ningún argumento irrebatible que nos ayude a dar respuesta a las preguntas de la humanidad. La filosofía como tal ha muerto, porque de lo que no se puede hablar, mucho mejor es callarse.
   El hombre, al ser incapaz de adecuar mente y materia tiende a conferir cierta identidad a las ideas,  porque no soporta la idea de que lo puramente abstracto solo exista en nuestro cerebro. En el fondo es porque necesitamos creer que la vida tiene sentido, que todo se rige por la lógica y no por el mero azar. Si escribimos 2 y 3 y 4 y 5 ... nos sentimos bien porque sabemos que vendrá el 8. Podemos preeverlo. Por desgracia esto no tiene nada que ver con la verdad, eso es solo miedo, miedo a reconocer que no conocemos nada a lo que se le pueda llamar verdad.

   De esto y mucho mas reflexiona esta película nada mas empezar. Todo un lujo ver estas películas que hacen algo que hoy en el cine y en la televisión no está muy de moda; pensar.