¿Sabes lo que es un flashback?

¿Sabes lo que es un flashback?

lunes, 20 de enero de 2014

FELIZ CUMPLEAÑOS, MAESTRO!


   Hoy es el cumpleaños de un amante del cine, de un apasionado, de alguien que escribe como habla y que habla como escribe, de alguien que escribe películas y rueda sentimientos, de alguien que es capaz de tener varias pasiones y trasmitírtelas con tan solo escucharlo. Hoy es el cumpleaños de un director, un crítico, un escritor, un cinéfilo, un espectador…  Hoy es el cumpleaños de Jose Luis Garci.

   Todos los que formamos parte de Sesión Continua sentimos una profunda admiración a Jose Luis porque su cine es más que cine. Algún día, esperemos, su cine será revisitado y será descubierto como cuando se descubrió la profundidad del cine sueco. Algunos ya lo hemos hecho, otros no. Ni siquiera los que presiden y organizan hasta premios de cine que solo saben nominar a los mismos y premiar a los mismos con la única condición que tengan la misma ideología. Pero otros muchos si que hemos descubierto ese cine que lleva haciendo Jose Luis desde el año 1977 y que es capaz de transmitir por medio de su cámara eso tan complejo y tan misterioso que llamamos vida. Su cultura y su sensibilidad hacen de él, sin ningún género de duda, uno de los mejores directos de cine que con cada una de sus películas hace retratos, fotos o fragmentos de la existencia, del amor, de la nostalgia jubilosa, o de la melancolía…

   El día del cumpleaños de alguien como Garci se convierte ya en un acontecimiento cinematográfico. Como bien dice él, citando a su admirado cítrico Alfonso Sánchez al que le dedico un precioso corto, un cinéfilo ya no cumple años, cumple películas.  Las tantas y tantas películas que Garci nos ha dado a conocer con un memoria cinefilia y gracias al mejor programa de cine de la televisión,  nunca ha habido otro programa que supere la altura que dejó Garci con “¡Qué grande es el cine!” y que  por último continuaba en TeleMadrid con “Querer de cine” hasta que la crisis se lo llevó.


   Jose Luis, muchas Felicidades. Gracias por confiar en nosotros en este programa Sesión Continua que pretende ser un homenaje al cine y a tu cine en especial.  Que sigas cumpliendo películas, muchas películas de aventuras, romances o de amores, de espías,  comedias…  Que sigas cumpliendo años de de vida y cine, porque como bien sabes para un cinéfilo cuya única gran pasión es el cine, como diría el gran Dreyer,  resulta muy difícil establecer esa fina frontera entre el cine y la vida… Que la vida te siga llevando al cine, y el cine te siga llevando a la vida.  Seguimos contigo en Sesión Continua. Feliz Cumpleaños.




 

lunes, 23 de septiembre de 2013

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPO

   Este viernes en Sesión Continua hablaremos de una película que me fascinó desde el primer momento en que la vi; "La invasión de los ladrones de cuerpo".
   Se trata de una película de ciencia ficción-terror hecho con cuatro perras mal contadas por uno de los grandes directores Don Siegel.

   Todo un clásico de la serie B que demostró que con poco presupuesto, si hay talento e imaginación de puede hacer una obra maestra. Como es esta película que con los años se ha ido convirtiendo en una película de culto, con cuatro remakes, el último muy reciente con "Invasión" y una película de gran vigencia aún.
   Es puro terror y no hay ni muertos, ni sangre, ni monstruos, ni violencia... solo sugerir una idea atroz: unos "seres" que invaden el cuerpo del ser humano despojándole de todo afecto, sentimiento, pasión... El protagonista, un joven médico comienza a sospechar que algo extraño sucede cuando sus pacientes acuden a su consulta a decirle que han notado algo raro en sus seres queridos:

"- Mi tío ya no es mi tío... Si, es el mismo, me mira, pero su afecto es engaño."

   Una película cuya trama principal no es mas que un pretexto para sumergirnos en su segunda lectura, y hasta en su tercera: un mundo que se deshumaniza. Es una critica a los totalitarismos, los sectarismo, la uniformidad, el lavado de cerebro, la anulación de la personalidad...
   Una película con una fluidez narrativa que atrapa de principio a fin, con una atmosfera de pesadilla que te va envolviendo hasta producirte un estado de inquietud, de desasosiego.... Eso solo lo consiguen las obras maestras, aunque sean de serie B.
   Unos misteriosos invasores que una vez que toman posesión en el cuerpo de alguien ese alguien dice que vive en paz, armonía, pero... a costa de no sentir ni padecer. Es una critica velada a la incipiente sociedad conformista americana de los 50... Unos invasores que anulan la materia prima de la vida; el amor.
   Muchos críticos han interpretado también esta película como una metáfora de la paranoia colectiva de la guerra fría, de la bomba atómica, de la amenaza del comunismo y hasta de la caza de brujas del senador MaCarthy.

   Y por supuesto, como todas las grandes películas, como casi todas las películas, tiene una historia de amor. Un reencuentro que empezaba a resurgir hasta que se cruzaron en el idilio pueblo estos invasores escondidos en vainas. La escena cuando el personaje interpretado magníficamente por Kevin McCarthy invita a la guapísima Dana Winter a cenar, y ven que ese fabuloso local esta vacío:

"- Llevamos varias semanas así.- Le dice el camarero.- Teníamos músicos pero al final hemos optado por el tocadiscos."
   Claro, esos invasores no sienten. No albergan la emoción de una cita con una chica, ni el placer de ir a cenar o a tomarse unas copas. Algo extraño esta sucediendo... Pero aun no saben que es y la pareja disfrutar de ese restaurante casi vacío, bailan la música que les llega y piden dos martinis... Eso es el cine, los pequeños detalles, la cotidianidad retratada en ese restaurante semivacío que parece sacado de un cuadro de Hopper. Una pareja que se resiste a dejarse poseer por esos invasores:

"- ¡No!, ¡Yo quiero poder amar y ser amada! No quiero ser uno de ellos..."

   En definitiva; una obra maestra.






martes, 27 de agosto de 2013

LOS ÁNGELES PERDIDOS

   "Me encanta Fred Zinnemann. Me parece uno de los directores fundamentales de la historia del cine, no siempre reconocido como merece, poseedor de una filmografía sólida, variada y contundente como pocas. A él pertenecen varias de las películas esenciales que forjaron mi incipiente cinefilia, fomentada gracias a la labor formativa de un mítico programa de Televisión Española, a saber, el legendario Qué grande es el cine. Dichos films son Hombres, Chacal, Un hombre para la eternidad, De aquí a la eternidad y Solo ante el peligro. Zinnemann perteneció a esa generación de realizadores europeos (austríaco en el caso de Fred) que consiguieron mezclar el vigoroso estilo estadounidense con la visión marcadamente europea de hacer cine, dando lugar gracias al tesón y la pasión puesta de manifiesto por estos autores a la época dorada de Hollywood.

   En esta ocasión aprovechamos nuestra sección de obras menores para incluir una película que me tiene absolutamente enamorado desde que la visioné la semana pasada: la maravillosa y emocionante Los ángeles perdidos, película no muy conocida ni mencionada entre los clasicomanos a pesar de que se trata nada menos que la película que supuso el debut como actor de cine de Montgomery Clift. Fue realizada en 1948 con el inconfundible sello de la Metro Goldwyn Mayer (MGM), lo cual asegura una puesta en escena técnicamente perfecta dotada de encuadres milimétricos, una dirección de producción de alta escuela, la presencia de emblemáticos actores secundarios (siendo especialmente relevante en este sentido la inclusión en el casting de Aline MacMahon y Wendell Corey) y una fotografía en blanco y negro con predominio del plano americano en el que la cámara se mueve como un halcón silencioso para situarse siempre en el lugar del plató que confiere mayor belleza a la secuencia filmada.
Pero sin duda, lo que convierte a esta película en una singular rareza respecto a las producciones MGM de la época y le otorga un escalofriante realismo es la filmación en escenarios naturales del Berlín ocupado por las tropas estadounidenses (parte de las escenas de la película se rodaron en el Berlín destruido no sólo arquitectónicamente sino moralmente por los bombardeos) predominando un estilo marcadamente documental en los primeros compases de la cinta al contar con la presencia en el reparto de unos pequeños actores que parecen recien liberados del más cruel campo de extermino (despeinados, desharapados, famélicos, de mirada triste y perdida) plasmándose de este modo el horror de la guerra en sus depresivos rostros. Infantes que se mueven como si fueran zombis de pequeña estatura vagando sin rumbo de centro de acogida en centro de acogida. De hecho la primera secuencia de la película hiela la sangre al mostrar a un pelotón de niños hacinados en el estrecho vagón de un tren que arriba a una zona controlada por el ejército americano para ser trasladados a un centro de acogida para su identificación e intento de localización de sus posibles familiares.
 
   El cineasta austríaco aprovechó su retorno a tierras europeas para reflejar la devastación urbanística del Berlín de post guerra, tal como ya lo habían retratado Roberto Rossellini en Alemania año cero o Jacques Tourneur en Berlín Express. Las secuencias documentales filmadas a bordo de un automóvil que recorre los vecindarios destruidos por las bombas confieren a la cinta un tono de documento histórico imprescindible y fascinante para los aficionados a las historias ambientadas en el entorno de la II Guerra Mundial. E igualmente inolvidable resulta la primera aparición en pantalla de Monty Cliff a bordo de un potente jeep militar investido con el uniforme marcial americano. A pesar de tener un papel secundario en relación al auténtico héroe de la cinta que no es otro que el niño protagonista, su  interpretación es sencillamente magistral rociada de un misticismo que solo ampara a las grandes estrellas. Sin duda el chico apuntaba maneras.
La sinopsis es fácil de resumir: un grupo de niños supervivientes de los campos de exterminio, de nacionalidad checa y polaca mayoritariamente, aterrizan en un centro de acogida regido por el ejército norteamericano. Los desorientados y atemorizados niños apenas son capaces de articular palabra ante las incisivas preguntas de los oficiales del ejército que tratan de adivinar la identidad de los pequeños. Uno de estos niños, con un código de identificación tatuado en su pequeño brazo, es incapaz de comunicarse, ni siquiera emitir algún sonido inteligible lo que incita a creer a los funcionarios del ejército que se trata de un huérfano con graves problemas psicológicos. Sin embargo el pequeño es el único sobreviviente de un campo de concentración, junto con su madre, de una familia checa capturada por los nazis.
 
   Aprovechando un traslado en camión hacia otro centro, el pequeño protagonista de la historia huirá junto con un compañero de la vigilancia de los miembros del ejército hasta alcanzar la orilla de un río. Mientras que nuestro héroe logra cruzar a la otra orilla su amigo se ahogará en el intento, si bien los oficiales darán por muertos a ambos chavales. Sin embargo el pequeño fugitivo es recogido por Ralph Stevenson (interpretado por el mito Cliff), un oficial americano de carácter amable y humanista.  Ralph siente de inmediato una cercana simpatía por el niño extraviado, ejerciendo de padre adoptivo del pequeño. En paralelo Zinnemann narrará la epopeya de la madre del infante en su afán por encontrar a su retoño, la cual perderá la esperanza de encontrarle con vida puesto que en el centro infantil del cual escapó creen que el niño falleció ahogado. La madre paliará su desconsuelo trabajando en el centro para surtir de apoyo moral y cariño a los niños que habitan el mismo.
De este modo Zinnemann elabora una bellísima fábula en la cual el niño envejecido por la muerte y la guerra recuperará su infancia gracias a los cuidados del oficial Stevenson y por otro lado la madre inicialmente ilusionada por reencontrarse con su hijo calmará su abatimiento convirtiéndose en la madre adoptiva de los huérfanos de cariño materno. Las separación emocional de madre e hijo chocará en un lugar común al final de la película alcanzando la cinta de este modo uno de los finales más bonitos y sensibles de la historia del cine, de los que hacen brotar las lágrimas incluso en corazones reforzados con una muralla de granito.
Los ángeles perdidos es una película conmovedora (término en desuso debido a la moda actual de primar el fatalismo sobre el optimismo y los buenos sentimientos) y sensible que no sensiblera. Zinnemann logra un acabado compacto y  honesto que apuesta por la redención y la bondad como medio de alumbramiento de un halo de esperanza en una sociedad abatida tras la finalización de la más inhumana de las acciones humanas: la cruenta y sanguinaria guerra. El cineasta centro europeo hace gala de un gusto e inteligencia exquisita evitando moralizar y engañar al espectador demostrando que es un narrador único y uno de los más grandes autores del arte cinematográfico.
 
   Por si fueran pocos argumentos culmino la reseña con una pequeña comparación de esta extraordinaria película con otra mítica cinta que para mí es, junto con la protagonista de esta reseña, la que mejor ha sabido reflejar el siempre misterioso mundo de la infancia desde la perspectiva adulta que confiere un suceso tan horrendo como es padecer una Guerra: la obra maestra de Rene Clement Juegos prohibidos. Las dos obras tratan el tema de la pérdida de la inocencia en el marco de la II Guerra mundial, pero desde dos perspectivas radicalmente opuestas. Mientras que en la cinta francesa la niña protagonista realiza un doloroso viaje desde el universo de la inocencia hacia el cosmos adulto al descrubrir su soledad huerfana de padres al ser abandonada en un hospicio de huérfanos de guerra, en la cinta de Zinnemann el viaje recorre el sentido contrario, es decir, el niño que habitaba el crudo mundo de la realidad más sórdida consigue cruzar este doloroso hábitat para retornar al universo infantil, en un primer momento tras cruzar su destino con el sargento Stevenson y en un segundo escalón [OJO SPOILER] después del emocionante y lacrimógeno reencuentro con su madre [OJO SPOILER]. Mientras que Clement opta por el sentido trágico de la guerra, Zinnemann decide apostar por una visión esperanzadora dibujando una bellísima historia que seguramente ofreció el consuelo y el sentido reconciliador que necesitaban las víctimas que sufrieron en primera persona las consecuencias del conflicto armado. Una película que me enorgullezco de denominar con el calificativo de bonita."
 
 
                                                                     Rubén Redondo                                       
                                                                 www.cinemaldito.com
 




 

miércoles, 14 de agosto de 2013

GRACIAS CRISTOBAL!



   En medio de este parón veraniego y después de cuatro años de Sesión Continua, toca ser agradecidos. Y un agradecimiento sincero y a lo grande, porque si a alguien le debemos la existencia de este programa "de los que aman el cine", como dice su eslogan, es a Cristóbal Deniz.

   Fue hace poco más de cuatro años cuando en medio de una cena, creo que nos habíamos acercado a Tamaraceite con motivo de las fiestas patronales, pues fue en medio de esa cena cuando Cristóbal nos hizo la propuesta de hacer un programa. Al principio nos lo tomamos  a broma y empezamos a desvariar de que si lo que queríamos era hacer un programa para las madrugadas al estilo "Solos en la madrugada"  o uno que comenzara a las 5:00 al estilo "La mañana". Pero fue Cristóbal el que puso la nota de cordura: un programa a un horario accesible.

   El amor por el cine impuso el contenido: cine, cine, y después cine. El titulo se lo pedimos prestado a Jose Luis Garci, es de su película "Sesión Continua" rodada en 1984, y es la película que trata sobre el amor por el cine, de un director y un guionista que de tanto amor por el cine, se habían olvidado de vivir sus propias vidas. Era el título más apropiado para un programa de apasionados por el cine.
   Me acuerdo que la primera temporada se emitía los jueves a las once de la noche. Ya a partir de la segunda temporada tuvo el horario actual, viernes a las cinco de la tarde. El programa lo comenzamos Alejandro y yo. Más tarde se incorporó Iván. Y luego las colaboraciones puntuales de Miguel Soria, todo un profesional de la radio y un gran cinéfilo. Y por supuesto, Jose Luis Garci, uno de los mejores directores de nuestro cine español, con algunas obras maestras en su haber y el primero que trajo un Oscar de Hollywood a España por su gran película "Volver a empezar".  A Jose Luis le gustó el proyecto de nuestro programa y se comprometió a estar cada tres meses charlando de cine. En estos cuatro años les puedo asegurar, y muchos lo habrán comprobado, que no ha faltado a su cita nunca. Y ya nos adelantó que siguiéramos contando con él para una quinta temporada.
   Y por supuesto todos los invitados que han pasado por Sesión Continua, actores, escritores, directores, compositores: Elvira Lindo, Juan Carlos Fresnadillo, Juan Manuel de Prada, Fiorella Faltoyano, Pablo Cervantes, Andrés Resino... Y como no recordar a la última gran estrella de nuestro cine español, Sara Montiel, con quien tuvimos una entrañable charlar, como siempre hablando de cine y vida, y  en medio de nuestra conversación soltó esta frase; "y la vida es así, lo único seguro es que morimos, y no podemos hacer nada para evitarlo". Cinco días después fallecía. Nos costo varios días creérnoslo.

   Hemos hablado de cine, de vida, de las películas de nuestra infancia, de nuestra juventud, de las que nos han hecho reír, llorar, o aterrorizarnos. Hemos intentado acercarnos a esa especial relación entre el cine y la vida. También lo hemos hecho con muchos amigos que  han ido pasado por Sesión Continua: Antonio Sosa, Alberto Pérez, José Antonio Rodríguez, Sergio Domínguez, Adrián Sánchez, Carlos Méndez, Antonio Alcaide, Jussi Kalenius, José Manuel Castro... y tantos más que con sus aportaciones han convertido Sesión Continua en un buen programa.

   ¿Y saben a quien le debemos todo esto? A Cristóbal Déniz. Un persona que confió en nosotros desde el primer momento, que nos dio todo tipo de facilidades, todas, que nos permito hacer el programa desde un clima de absoluta libertad como muy pocas veces se ve. Cristóbal hizo algo muy importante; lavarle el rostro a RadioTamaraceite, dándole un sello de calidad y de seriedad que la ha ido convirtiendo en una emisora que va a más. Y esto lo ha podido hacer muy bien, no solo porque era parte de su responsabilidad y porque venia en el cargo, sino porque ha Cristóbal le gusta la radio, es un gran oyente de radio.
   Los que me conocen saben que yo no soy de piropear ni echar flores a nadie, a no ser que sea verdad. Y tan verdad es esto que he dicho, que no lo digo yo solo, sino que lo podrán corroborar todos los colaboradores que trabajan con gran profesionalidad en RadioTamaraceite, y que como yo, tampoco encontramos palabras de agradecimiento. Y eso que solo nos estamos refiriendo a su papel en la radio, si empezásemos con su labor de párroco, de acompañante y de amigo...

   Gracias Cristóbal. Muchas gracias. Que sepas  que en la historia de Sesión Continua tu nombre es y será un referencia continua, porque a ti le debe su existencia. Gracias por tu apoyo, por tu confianza, por tu cercanía y por tu amistad. Te deseamos todo lo mejor en tu nueva andadura que será muy fructífera como lo ha sido tu paso por Tamaraceite. Has dejado huella. Un buen sabor de boca, de esos que, como dice Jose Luis Garci, dejan los buenos Dry Martini.
  
               Gracias, gracias y mil gracias!


                                                                                                  Óscar Méndez



lunes, 15 de julio de 2013

LUZ DE DOMINGO

   El próximos viernes hablaremos con Jose Luis Garci en su décima intervención en este su programa Sesión Continua, sobre muchas cosas como siempre son nuestras conversaciones con él, que empezamos hablando de cine, pero acabamos hablando de la vida. Pero para esta ocasión nos hemos propuesto hablar de su película Luz de domingo.


   Se trata de una película inspirada en un relato de Pérez de Ayala y que cuenta con dos grandes y veteranos y con dos jóvenes promesas. Los veteranos; nuestro querido y desaparecido Alfredo Landa, y Carlos Larrañaga. Y las jóvenes promesas: Paula Echevarría  y Alex González.
   Se trata de una gran película sobre el amor, la bondad, el mal, el perdón, la venganza, la amistad... Es todo un western y todo un melodrama.
   Fue la última película de Alfredo Landa, y que mejor despedida que en una película de su amigo Jose Luis, y también la última película de Carlos Larrañaga, que hace una interpretación portentosa, impresionante. Garci nos descubrió a todo un malo, la caracterización de Larrañaga de la maldad y la corrupción es insuperable. Demostró ser un actor de los pies a la cabeza y nada encasillado en sus papeles de marido desastre.
   Y por su puesto el gran Alfredo. Hay algunos planos de su rostro, donde retrata la emoción, muy al estilo de El crack, de la que por cierto ha salido una edición en DVD muy buena gracias a nuestro amigo Guillermo y su colección "Los clásicos imprescindibles del cine español" de El Corte Inglés. Alfredo, decía, retrata la emoción, la ternura en un envoltorio de dureza, el amor de un tio, que casi es un padre, por su sobrina.
   Y la valentía de Jose Luis en dar el peso de la película, no en los veteranos, sino en los principiantes Paula Echevarría y Alex Gonzalez. Ambos llevan el peso de la película con una amenidad maravillosa, además de la química que existe entre ellos y que hace que sus escenas juntos sean toda una delicia.
 
   Como en todas las películas de Jose Luis hay que destacar el fantástico guión, todo el con dialogo que rozan lo sublime;
- "Alcalade con gota...penitencia de rico"

- "Para mi no es igual la luz del domingo que la del miércoles o el jueves… Entre semana el sol no mira la Tierra… Sin embargo el domingo, el domingo mira únicamente a la tierra, la baña de luz, todo brilla de otra manera…”

   O las frases dichas por Carlos Larrañaga, que da vida a un tema tan viejo como nuevo; la corrupción política:

- "Dinero… no hay nada mejor que el dinero… Ni la familia, ni la religión… ni la patria ni el placer… ni el juego… nada. La aristocracia de hoy en día se mide por el dinero no por la sangre y el valor de las personas no por su lealtad o por su bondad sino por el dinero que tienen y por su atrevimiento”

   Por primera vez Garci nos muestra la crudeza de una violación en una escena muy dura de ver, pero para mostrarnos luego la grandeza de la bondad y del amor sin condiciones. La bondad suprema queda retratada en el personaje de Alex, al que definen como alquien que: "no conoce el rencor… no he visto en sus ojos jamás, jamás, jamás ni un segundo de oscuridad… carece de malos pensamientos… yo no se de qué está hecho pero es así… transparente como el cristal". Un hombre que acepta el fruto de una violación sin ningún tipo de reparos, porque la vida así como el amor, no tienen condiciones que valgan. Una película políticamente incorrecta hoy, pero con el sello de la libertad que da no estar dependiendo de nada.

   Para la banda sonora contó con el gran Pablo Cervantes que volvió a componer una discreta pero hermosa partitura. Y también con Hevia y su gaita, el cual hace un cameo al principio de la película.
   Luz de domingo es una película que cuenta muchas más cosas de las que dice y que sugiere aún muchas más. Me quedo con esa amistad entre el personaje de Landa y la uruguaya, interpretada por Andrea Tenuta, una amistad casi mágica, especial, distinta, como de otro mundo. Y sobretodo tocando siempre la trascendentalidad.
   Luz de domingo es una película llena de simbolismo, no solo por su titulo, sino por lo que se puede interpretar de su guión:

 - “Con la luz de domingo… aunque esté nublado, no podemos ver el sol pero sabemos que él nos está mirando”.

- "Tú luz de domingo se va y todas las cosas se adivinan que se van para no volver más… La semana que viene el mar será otro, y el cielo y la pradera… "

- “Y nosotros seremos también otros”.

- “Sí, seremos otros… más felices”.

   Y los paisajes... Son todo un cuadro a enmarcar. Nadie como Jose Luis ha retraado los paisajes asturianos tan bellamente. Aquí, en este western, es un protagonista más. Hay escenas de una hermosura insuperable. Una que se me quedó grabada, cuando Alfredo va a la capital al banco, y ya tiene en su mente su plan, y esta de espaldas ante una fuente, me imagino de El Retiro, y ese porte de serena tristeza. Insuperable.
   Luz de domingo es una gran película que, como el buen vino, crece y mejora con los años. Ha quedado como el testamento de nuestro querido Alfredo y Carlos. Y como otra de las grandes reflexiones vitales de Jose Luis. Espero que podamos concentrar tanto contenido el viernes en nuestra charla trimestral, que por cierto será la última por esta temporada. Y en octubre volverá a estar con nosotros, tan puntual como siempre, en este su programa, Sesión Continua.



miércoles, 3 de julio de 2013

SOLOS EN LA MADRUGADA

   En 1978 Jose Luis Garci rodó Solos en la madrugada, una película distinta, atrevida y valiente. Es la radiografía más perfecta junto con Asignatura pendiente de nuestra Transición. La nueva vida que comenzaba, la legalización del partido comunista, las relaciones desinhibidas, la liberación sexual... Y el contexto es un programa de radio llamado Solos en la madrugada.
  Es la película del desencanto de un locutor que lleva casi treinta años quejándose de lo reprimido que ha estado, que han estado todos los de su generación, pero que sin embargo, ahora que ya comienza una nueva sociedad libre, se siente perdido, no sabe como vencerse a sí mismo.
   Las mujeres tiene un papel importante en esta película. La liberal y la compañera de trabajo: la "culo de oro", una mujer que lleva enamorada de Jose desde que lo vio por primera vez. Y también esta su ex mujer, que si ha rehecho su vida con otro hombre.
 
  "- A nosotros no nos devuelve ya lo no bailado ni Felipe González."

   Lo he repetido muchas veces, Solos en la madrugada es una reflexión sobre la vida, sobre el amor, el trabajo, los hijos y la soledad. El contexto de todo esto es la noche y un programa de madrugada. No sabéis el placer que resulta escuchar la radio de madrugada y las primeras noticias a las 5 de la mañana.
   Jose se da cuenta que ya puede cambiar el gobierno, traer la libertad, joder sin limites con la liberal, y cambiar la sociedad entera, que si no cambia primero él mismo no va a notar la diferencia. Ha llegado la libertad, pero él no ha cambiado. No ha dado el salto, sigue acomplejado por tantos años sin libertad. Pero aún es joven, aún puede volver a creer en sí mismo...
   Y los recuerdos...  con que amenidad y acierto quedan retratados...

   "... la gente cantaba y esa mezcolanza de sabor popular hacía como hervir el ambiente y ardía en mi corazón junto a una melancolía una cierta esperanza de un mundo mejor. Y cerrando los ojos allí sentado, en la cocina, tan caliente,  "está echando bomba" decía yo, ante mi copita de vino dulce, una copita con mucho culo de cristal, y le dije a mi padre "¿como será el fin de año del año 2000, papa? Será fin de siglo y fin de milenio y yo tendré...¿Cuántos años papa?"  "pues 60" "¿y tu mama?" Mi madre decía: "dios sabrá donde estaremos nosotros ya". Al sonar en nuestro aparato de radio las 12 campanadas, mis padres se abrazaron y a mi me dio como vergüenza, y luego se abrazaron a mi y me dieron besos. Yo quería acostarme muy tarde, no acostarme, estar en casa, en la cocina hasta que la mañana llegase. Creía en el fondo que asistiría a la transformación mágica de todo lo conocido por mi hasta entonces.
"Dale a la pandereta Jose" me decía mi padre. Una pandereta pequeña con un dibujo de un toro embistiendo. Me la había comprado mi padre a las nueve, al llegar a casa, en un puesto callejero...Dios...dios ¿por qué un niño como yo sentía aquella tristeza? Una pena que jamás hubo de abandonarme. Y siento que todas las nochebuenas algo atenaza mi cuello y me hace sentir desdichado por algo desconocido... ¿qué me falta? ¿qué me falta desde hace tantos años?"

   Es la película de la noche, de la madruga. Una vez le pregunte a Garci que como conseguía esos planos tan bueno en plena madrugada, el sitio adecuado y con la luz propicia. "Pues madrugando mucho y trasnochando mucho", me contestó.
  Y la partitura del gran Jesús Gluck, que en paz descanse. Nadie ha hecho una partitura tan poderosa como la que compuso aquí, o la de Sesión Continua o Asignatura apodaba. Gluck les puso alma con sus composiciones.
   Solos, en la madrugada...




lunes, 17 de junio de 2013

EL HEREJE

   He escrito tantas cosas sobre El hereje (exorcista II) y hemos dedicado incluso en Sesión Continua  un programa entero dedicado solo a esta película con cinco contertulios analizándola y destripándola: http://www.youtube.com/watch?v=1RJIGw6GuTQ
   Pero aún así es cuna película mala y buena a la vez. Siempre se ha dicho que es un película pésima, pero tiene un cierto encanto que no puedes dejar de acercarte a ella. Es "tremenda (de mala) y fascinante" a la vez.
   A mi me gusta llamar a esta película: lo que pudo haber sido y nunca fue. Porque lo tenía todo para ser una obra maestra, todo; un reparto de lujo: Max Von Sydon, Richard Burton, Louise Fletcher... una banda sonora espectacular de Marricone, un primer guión ambicioso que tenia de todo; ciencia, teología, metafísica, psicología...
   Creo que este fue uno de los errores, que no supieron integrar todos estos frentes en el guión como si lo hizo Blaty en El exorcista. Ni Blaty ni Friendkin quisieron tener nada que ver con este proyecto.

      He perdido la cuenta de las veces que la he visto, porque tiene un poder de fascinación que viene no de lo que es en sí, sino de lo que pudo haber sido y de todo lo que sugiere. Abre muchos frentes y no cierra ninguno. La última vez que la vi encontré una faceta nueva; Regan es de la generación de la que hablaba y había predicho Teilhard de Chardin, una joven que evoluciona hacia un todo que es el Bien. Su mirada, su hablar con los enfermos produce su curación. Ella se está acercando a ese punto Omega. Y es por ello que el demonio Pazuzu intenta impedir que este tipo de gente llegue a nada.
   Esto es lo que descubre el personaje de Burton. Como ven, la premisa es interesantísima, pero por desgracia no supieron desarrollarla bien. Y el final de esta película encharca todas las buenas premisas con las que había empezado.
   Si tuviese que hacer un ciclo de Cine y Teilhard, esta tendría que estar, no porque sea una buena película, ni porque sea una sobre su figura, sino porque fue la primera película que integró su pensamiento en el cine ¿mal integrado? no tanto. ¿mal desarrollado? eso si, esta mal desarrollado. La conclusión no es la acertada, sino que es ciencia ficción. Pero el planteamiento y la  premisa si están mas o menos bien. No hay ninguna otra película que integre metafísica, teología, ciencia, psicología en una. El reto es dificilísimo. No olvidemos que la caracterización física de el padre Merrin esta totalmente inspirada en Teilhard.
   Siempre se le acusó a John Boorman de no hacer una película de terror al uso. Una critica injusta y de ignorantes. ¿Pero quien ha dicho que El exorcista es una película de terror? No lo es, el terror es un efecto secundario, una consecuencia. Pero lo que fundamentalmente es El exorcista es una película teológica sobre uno de los temas más complejos en teología; el mal. 
   Y por eso, cuando Boorman se metió en el proyecto de hacer una segunda parte quiso seguir esa línea. No le salió tan bien, pero lo intentó y sus premisas si están logradas. Algo que olvidaron los que hicieron El exorcista, el comienzo. Que le quitaron toda la teología a la película, todo el pensamiento y la convirtieron en una cutrez de terror del malo. Pero Boorman quiso seguir profundizando en la antropología teológica y tratar ese potencial humano que tiende hacia el Bien o el punto Omega y que sin embargo se ve obstaculizado por el mal. De esto trata El hereje (Exorcista II).